Esta técnica se puede aplicar sobre cualquier tipo de soporte, su objetivo es conseguir acabados de aspecto envejecido por rotura y cuarteado de la superficie de la última capa de pintura aplicada.
El efecto de craquelado más fácil y frecuente consiste en obtener una capa de pintura rota debajo de la cual aparece otro color. Se consigue con un producto craquelador de una sola fase, que se aplica entre dos capas de pintura acrílica. Primero se aplica el color acrílico que quedará debajo y aparecerá entre las grietas. Tras el tiempo de secado correspondiente, se aplica una capa suficientemente gruesa del producto craquelador (dependiendo del grosor del craquelador el tamaño de la grieta varía) que debemos dejar secar el tiempo que el fabricante recomienda en el envase. Dependiendo del producto, la temperatura ambiente, y el grosor de la capa de pintura, el tiempo oscila entre 30 minutos y una hora, por lo que hay que estar atento para aplicar inmediatamente la capa de pintura acrílica cubriente que va a predominar en el acabado del soporte y que se agrietará poco a poco dejando asomar trozos del color acrílico de la base.
Otro efecto de craquelado muy diferente se obtiene con el craquelador de dos fases, que se aplica después de la decoración del objeto. Tras la aplicación de dos capas trasparentes de dos envases diferentes, el paso 1 y el paso 2, y dejando los tiempos de secado indicados en los envases, se consigue un craquelado transparente en superficie, que casi no se aprecia, pero que se resalta aplicando pátinas coloreadas o mezcla de betún de Judea con cera, y retirando el exceso. El resultado de agrietado transparente con aspecto envejecido es muy interesante, y se usa incluso para envejecer láminas.